Isaías Castro Ruiz

Isaías Castro Ruiz, de 49 años de edad, quien se dedicaba al oficio de albañil y a profesar la fe evangélica, fue detenido el 3 de diciembre de 2021 por la Policía Nacional.

Al iniciar las protestas sociales de 2018, Isaías participó en el tranque de San Pancho, en el departamento de Río San Juan, apoyando con comida y víveres a otras personas que protestaban. A partir de entonces, fue vigilado y asediado por agentes policiales e integrantes de estructuras vinculadas al partido de gobierno, siendo retenido en varias ocasiones entre 2018 y 2021 por varias horas. En esas oportunidades, agentes policiales le señalaron como una persona de alta peligrosidad. Fue interrogado sobre la ubicación de armas y sobre quienes participaron en el tranque antes mencionado, golpeándole y presionándole para colaborar con el gobierno delatando a personas opositoras.

En 2021, Isaías fue amenazado de que si participaba en reuniones opositoras o se llevaba a cabo cualquier manifestación en su municipio le detendrían. Frente al temor de nuevas represalias, desde 2020, Isaías dejó de expresar opiniones críticas sobre el gobierno.

El 22 de noviembre de 2021, Isaías fue arrestado por la Policía en la vivienda de su ex pareja, en Los Chiles, municipio de Río San Juan. La detención pretendió justificarse vinculándolo con un homicidio y robo ocurridos en una propiedad relacionada con un trabajador del alcalde sandinista de San Carlos.

Tras su detención, fue trasladado a la estación policial de Los Chiles, donde agentes policiales le colgaron de un árbol, amarrado de manos y pies en posición abierta y con los pies tocando la tierra durante todo un día bajo el sol. Mientras permanecía inmovilizado, le golpearon con tonfas para obligarlo a colaborar con la Policía en la identificación de personas opositoras que habían participado en el tranque de San Pancho en 2018, a lo que él se habría negado.

Posteriormente, fue trasladado esposado a la estación policial de San Carlos, donde permaneció por cuatro días, esposado de pies y manos. Fue liberado por falta de pruebas, previa amenaza de que se arrepentiría.

El 3 de diciembre de 2021, Isaías fue detenido en su casa, ubicada en la comunidad La Venada, San Carlos. En el operativo participaron ocho agentes policiales, cuatro de ellos encapuchados, quienes rodearon la vivienda sin presentar orden de captura ni de allanamiento. Momentos después, alrededor de diez agentes policiales adicionales ingresaron a la vivienda en busca de armas, alegando que Isaías dirigía un grupo armado que pretendía actuar contra la Policía Nacional. Durante el allanamiento, le fue decomisado un teléfono celular y dinero. Dichos bienes nunca le fueron devueltos.

 Tras su captura, Isaías fue trasladado a la estación policial de San Carlos. Al llegar fue arrojado al suelo y los policías le pusieron una bota sobre la cabeza, mientras le lanzaban agua y le decían: “¿Querés agua?” y “¿Viste que te dijimos que te ibas a arrepentir si no cooperabas?”. Durante tres meses fue sacado encapuchado de su celda casi todas las noches para ser interrogado por agentes también encapuchados. En esos interrogatorios lo golpearon con tonfas en las piernas y las costillas, mientras lo acusaban de pretender “desestabilizar la paz”.

Asimismo, lo interrogaron de forma reiterada sobre el paradero de armas y sobre las personas con las que supuestamente estaba organizado. Los interrogatorios y agresiones se prolongaron cerca de un mes y medio, hasta el inicio de las audiencias de juicio en febrero de 2022.

En la estación policial de San Carlos, Isaías permaneció en una celda pequeña de castigo. Durmió sobre una cama de cemento, sin acceso a patio-sol y lo mantuvieron en calzoncillos. Luego fue trasladado a una celda más grande, donde compartió espacio con otros reclusos.

Para ese momento ya había perdido peso de forma considerable. Isaías también presentó episodios de fiebre en varias ocasiones, sin recibir atención médica.

Sus familiares lograron verlo un mes y medio después de su captura. En marzo de 2022, Isaías fue trasladado al Sistema Penitenciario Nacional de Juigalpa donde estuvo recluido durante seis meses en una celda de castigo en la que permaneció en condiciones de hacinamiento.

El 5 de septiembre de 2024, 135 personas en prisión arbitraria por motivos políticos fueron excarcelados y desterrados a Guatemala. Aunque el propuesto beneficiario fue preparado por las autoridades penitenciarias y sacado junto con otros dos presos, cuando ya se encontraba en el exterior del penal, los custodios le dijeron: “Vos te quedarás”. Luego, fue reingresado al centro penitenciario, obligándolo a caminar encadenado de manos, pies y cintura, y severamente golpeado. Ese mismo día, fue recluido en régimen de aislamiento en una celda de castigo conocida como “la 7”, donde permaneció cerca de siete meses. Según expresaron los custodios, el motivo de su reclusión en dicha  celda fue que no colaboró con la Policía y continuó firme en su oposición política.

Actualmente, Isaías está recluido en una celda de castigo en el sistema penitenciario de Juigalpa en situación de aislamiento, falta de atención médica, agresiones e intimidación y restricciones severas para el contacto familiar.

La salud mental de Isaías está deteriorada, ya que ha manifestado pensamientos suicidas, asociados a la soledad, abandono, torturas sufridas, castigos prolongados y la percepción de encontrarse privado de libertad por hechos que no cometió. También ha expresado que recibe un trato particularmente severo y diferenciado frente a otras personas privadas de libertad. Su estado psicológico se agravó tras conocer el fallecimiento de su hijo, de 22 años, el 16 de julio de 2025.

Debido a la gravedad, urgencia y posibilidad de que se produzcan daños irreparables, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos  le otorgó a Isaías Castro medidas cautelares el 16 de agosto de 2026. El Estado aun no cumple con la solicitud de la Comisión para que adopte las medidas necesarias para proteger su vida, integridad personal y salud.

¡Libertad para Isaías Castro!

Exigimos al régimen Ortega-Murillo: ¡Nicas Libres Ya!